viernes, 8 de febrero de 2008

LA MÚSICA AMANSA A LAS FIERAS




Cuando entré en casa, la encontré completamente fuera de sus cabales. Corría endiabladamente e iba tirando los trastos con los que se encontraba a su paso al suelo, sin atender a razones, sin escucharme ni un momento. Dijo algo que no entendí bien, y a pesar de que se lo pedí por favor, que me lo repitiera, ella se detuvo un instante sólo para mirarme antes de tirárseme como una loca a los ojos. La esquivé como pude. "Pero qué salvaje eres, Blondie" - le dije-. Ella se cabreó todavía más y fue a esconderse entre las plantas del salón, arrojando de nuevo otro jarrón más a su paso. Llamaron a la puerta. Abrí. Era Agnóstico Apático. Apenas tuve tiempo para advertirle del peligro, cuando él desenfundó su guitarra y se dispuso a tocar una canción que parecía que llevaba aprendida desde que nació. Sólo entonces Blondie se sosegó y todo pareció volver a la normalidad.

"La música amansa a las fieras" -dijo él-.
"Miau, miau" -contestó ella-.

2 comentarios:

Agnóstico Apático dijo...

es una relación especial la nuestra... es normal que estuviera alterada si llevaba dos días sin tocarle nada. Es una minitigresa con necesidades especiales.

Rossana dijo...

Estuve aquí leyéndote. En mi casa hay cuatro, pero ninguna se amansa con la música. Sólo con mimos o comida. Hace un tiempo las convoqué a una velada literaria y se durmieron las cuatro...Saludos