Todo iba viento en popa. Se encontraba sosegado, tranquilo, feliz. Últimamente parecía que los acontecimientos se disponían en un orden especial que sugería una especie de armonía cósmica, de satisfacción natural en todo cuanto le rodeaba. Cada noche se acostaba tarde, como retrasando lo que sería su despedida, digamos que ávido de más horas de vida.
Y un día su jefe se mostró esquivo y evasivo. Sus amigos se distanciaron tácitamente, las desgracias familiares le sorprendieron y se sintió extrañamente triste. “Bendito el mal que viene solo”- se acordó-.
Pero todavía no había madurado su capacidad de reacción lo suficiente y no podía asumir tanto en tan poco tiempo. Lo despidieron finalmente y tuvo que vagar durante meses buscando un empleo. Al final lo encontró: vigilante en un camping, el “Estrella de Mar”. “Qué simbólico”-se rió y se dio cuenta de las razones que le habían llevado a ese lugar-. Se acordó que de niño quería ser otro astronauta más, como todos sus compañeros y en aquel momento le pareció tan divertido que no pudo evitar soltar una carcajada.
“No hay mal que por bien no venga” y “si sacas tu cruz a la calle, otra más grande verás”- se dijo casi planteándoselo como un juego.
Todos los refranes estaban trabajando y Él sonreía tímidamente, pero sonreía.
Y un día su jefe se mostró esquivo y evasivo. Sus amigos se distanciaron tácitamente, las desgracias familiares le sorprendieron y se sintió extrañamente triste. “Bendito el mal que viene solo”- se acordó-.
Pero todavía no había madurado su capacidad de reacción lo suficiente y no podía asumir tanto en tan poco tiempo. Lo despidieron finalmente y tuvo que vagar durante meses buscando un empleo. Al final lo encontró: vigilante en un camping, el “Estrella de Mar”. “Qué simbólico”-se rió y se dio cuenta de las razones que le habían llevado a ese lugar-. Se acordó que de niño quería ser otro astronauta más, como todos sus compañeros y en aquel momento le pareció tan divertido que no pudo evitar soltar una carcajada.
“No hay mal que por bien no venga” y “si sacas tu cruz a la calle, otra más grande verás”- se dijo casi planteándoselo como un juego.
Todos los refranes estaban trabajando y Él sonreía tímidamente, pero sonreía.





